Muhammad Ali y el rescate de 33 rehenes a manos de Saddam Hussein

muhammad ali

Muhammad Ali libró muchas batallas en su vida. Desde llevar el nombre un esclavo, ganar una medalla olímpica, convertirse en campeón del mundo, ser despojado por negarse la guerra, noquear al noqueador en Kinshasa y pelear 3 veces en el mismo infierno a Joe Frazier.

Para The Greatest, luchar era el pan de cada día pero las cosas fueron más lejos cuando decidió ir a encarar ni mas ni menos que al régimen de Saddam Hussein.

En noviembre del año 1990, la leyenda del boxeo tenía casi una década desvinculado del deporte y poco más de 6 años conviviendo con el Parkinson. A su vez, la guerra en el Golfo Pérsico tenía un rol protagónico en las portadas.

Saddam Hussein había capturado miles de rehenes de diferentes partes del mundo. Los utilizaba estratégicamente como escudos en puntos tácticos donde las fuerzas aliadas tenían sus miras.

Muchos de esos eran soldados estadounidenses que habían quedado atrapados en el régimen. Tras labores militares en Irak pero el gobierno se negaba a negociar. Mucho menos si se trataba de gestiones no oficiales por parte de su personal.

Aún así y ante la oposición del presidente George Herbert Bush, Muhammad Ali tomó un vuelo de con destino a Baghdad. Sus limitantes motrices ya daban problemas, no obstante, declaro “Con la poca autoridad que tengo, intentaré mostrar en Estados Unidos el lado real de Iraq”.

La demora de Saddam Hussein para atender a Muhammad Ali

Tras postergar su aparición por 6 días, Muhammad Ali se terminó el medicamento contra el Parkinson y sus desplazamientos se limitaron prácticamente al habla. Luego de ese tiempo Saddam hizo acto de presencia y recibió al ex boxeador cordialmente en una reunión de 50 minutos abierta a la prensa.

Durante la misma, Hussein aseguró que sus “invitados” recibían un trato amable y justo para posteriormente ser halagado por Ali con la definición de “un hombre de convicciones”.

“La liberación de los cautivos sería buena para mantener la paz en la región y para la imagen de Iraq en Estados Unidos”. Dijo el peso completo frente a Saddam.

48 horas más tarde la ONU aprobó el uso de la fuerza contra el país si no se retiraban de Kuwait. Ali fue conducido hacía esa zona donde se encontró con 15 rehenes quienes lo describieron como “un hombre maravilloso” y a quienes Ali les respondió “No me deben nada”.

Tras 11 largos días en Baghdad, el más grande abordó un avión junto a los 15 estadounidenses y 18 extranjeros que habían sido puestos en libertad y retornado a sus países de origen.

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