Ring ni Kakero y el puño que cambió el manga de boxeo

Ring ni Kakero (literalmente “Apostémoslo en el Ring) marcó un antes y un después al mezclar boxeo real, épica juvenil y dramatismo extremo dentro del manga deportivo japonés.
El boxeo siempre ha sido territorio fértil para historias de superación. En ese ring narrativo, esta obra irrumpió con fuerza durante los años setenta, cuando Masami Kurumada apostó por llevar el deporte a una dimensión emocional y casi mítica.
La trama sigue a Ryuuji Takane, un joven talentoso criado entre carencias, guiado por la memoria de su padre boxeador. Su hermana Kiku, firme y protectora, funge como motor moral y estratega silenciosa.
El relato no se conforma con el ascenso individual. El camino del protagonista se construye a golpes de rivalidades, amistades y desafíos internacionales que ponen a prueba su carácter.
Jun Kenzaki, elegante y cerebral, representa la técnica pura. Ishimatsu encarna la fuerza bruta nacida del barrio. Cada contrincante expone una forma distinta de entender el boxeo.
A diferencia de otros mangas deportivos, Ring ni Kakero exagera impactos y técnicas (al más puro estilo de Caballeros del Zodiaco, con técnicas inspiradas en la mitología griega), pero nunca traiciona la esencia del ring: disciplina, sacrificio y orgullo.
El cuadrilátero se convierte en escenario ideológico. Japón enfrenta al mundo a través de equipos nacionales, usando el boxeo como símbolo de identidad y madurez colectiva.

Boxeo, honor y legado cultural de Japón
El manga apareció en una época donde el boxeo gozaba de prestigio global. Esa popularidad permitió que la obra conectara con jóvenes lectores fascinados por héroes imperfectos.
Kurumada construyó peleas que funcionaban como duelos de voluntad. Ganar no siempre significaba vencer al rival, sino superarse frente al miedo y la derrota.
El impacto fue inmediato. La serie abrió camino para futuras narrativas deportivas con tono épico, influyendo en generaciones posteriores de autores y lectores.
La adaptación animada, estrenada décadas después, confirmó su vigencia. Nuevos públicos descubrieron una historia que no envejeció en espíritu ni intensidad.
Ring ni Kakero como cimiento del manga deportivo moderno
Ring ni Kakero demostró que el boxeo podía ser tan dramático como cualquier fantasía heroica, sin perder su raíz humana (tal cual ocurre en la vida real).
Su legado se percibe en la forma de retratar combates como batallas emocionales, donde cada golpe carga pasado, identidad y propósito.
Más allá del entretenimiento, la obra elevó el boxeo a lenguaje narrativo universal, entendible incluso para quienes jamás calzaron guantes.
Hoy, su influencia persiste como recordatorio de que el ring también puede ser un lugar para contar grandes historias.
Argumento (leves spoilers)
Ring ni Kakero es obra de Masami Kurumada también, fue creada en 1977 (9 años antes de Saint Seiya).
Ryuji y Kiku Takane son los hijos de un boxeador excepcional que murió antes de alcanzar el título de Campeón Mundial.
Después del fallecimiento de este, la vida de los pequeños no es fácil, pues su madre se casa con un hombre alcohólico que los maltrata constantemente; Kiku no puede soportar las palizas y decide marcharse con su hermano a Tokio para entrenarlo y convertirlo en boxeador.
En un principio Ryu no quiere ser boxeador, pero más tarde, cuando se encuentra con Jun Kenzaki, un estudiante y boxeador muy abusivo, decide que será un boxeador, al igual que su pequeño grupo de amigos.
En su camino encontrará amigos de verdad como Katori Ishimatsu, Kawai o Shinatora con los que formará el equipo del Japón Junior Dorado, con los que enfrentarán a otras naciones en el “Sekai Taikai” (sí el mismo nombre del torneo de Cobra Kai).
Ring ni Kakero y su Música
Les dejo el primer opening de la serie, y el último ending para que los disfruten.
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